Colección de verano

CAPAZ
Amo tu capacidad, sabes cómo permanecer en silencio aun cuando te es inconveniente. De lo que la vida te da en cada temporada, tú ves el momento de bendición y permaneces en quietud a sabiendas de que Dios está sobre ese tiempo.
Ya se que luzca como otoño donde todo ha sido despojado, estas agradecida por ese tiempo, porque antes de que las hojas caigan y se marchiten, ofrecen colores hermosos los cuales Dios ha diseñado para decirnos que el cambio está por llegar.
El Señor pone la naturaleza en esplendor, en una sinfonía de colores que reviste la tierra. Cada amanecer y cada atardecer, lleno de destellos de colores. Amarillo, destellos rojos de fuego y los dulces tonos naranjas de nectar; nos muestran la tierra preparandose para el silencio y despojandose para la quietud.
La naturaleza sabe que es el tiempo de descansar, vacía y en espera del proceso divino del cual Él traerá vida. Mientras ella permanece desnuda, Su aliento de vida la abriga con un fuerte caparazón, de la lluvia y la nieve que sustentan su vida.
La temporada es un regalo para ti. Sabes que esa temporada le pertenece a Él. Dios no está ausente de ninguna, así sea primavera, verano, otoño o invierno. Su espíritu en movimiento, dándonos el precioso regalo de vida.
Hay un corazón agradecido, y le dices, gracias Dios, por el regalo de la temporada en la que estoy porque tu amor y vida en mi están en ella.

HERMANA
¿Qué sería la vida sin ti, hermana? Eres la voz que estoy dispuesta a escuchar, tan pronto como hablas.
En tu voz encuentro la alabanza de bondad y bendiciones de Dios al saber que soy tu hermana.
Eres la que me recuerda quien soy cuando permito que la crítica del mundo empañe mi imagen frente al espejo y olvido quién yo soy.
Tu bondad es como una fila de cerezos en flor que llenan la tierra, iluminando cada lado del sendero en el cual Dios me ha puesto.
Tu valor no tiene precio, eres el regalo divino que ayuda mi caminar cuando mis ojos no pueden ver o mis oídos escuchar la voz del amor.
Él te ha creado para ser un vaso de su amor. Eres mi regalo invaluable, mi hermana.

EL SUSURRO
Convertí tu silencio en oración, donde sabía que me escucharías. Se elevo mi voz desde los pensamientos guardados dentro de mi corazón, para ser liberados en las manos de ángeles, que elevándose de la tierra entregaron mi oración. Mi llanto llegó y los ángeles escucharon el cascabeleo de la incertidumbre, como si yo estuviera detrás de una puerta de hierro.
Dios escuchó mi voz y Su Amor silenció el cascabeleo de la mentira de cada pensamiento incierto. Tan pronto Él me abrazó liberó mi corazón, aniquilando el miedo que estaba sobre mi. El miedo a estar sola, y la mentira de que yo era inmerecedora.
Encontré refugio en Su perfecto amor. Perfecto en gracia, perfecto en el imperfecto amor de otros, convirtiendo perfectamente el silencio en la voz de Su dulce susurro, en una canción. No más silencio sino Su canción, la amorosa canción del susurro.

EL ABRAZO
A veces es difícil ser agradecido con Dios por la tormenta en tu vida, pero es en la tormenta cuando ves a Él y todas las cosas que Él te ha dado y que no habías visto antes. Yo solía ver la tormenta como algo terrible, sin saber que llega para desacelerarnos y aprender a apreciar las temporadas de nuestras vidas.
A su tiempo será nuevamente primavera, y las flores que tú tanto has atesorado pronto renacerán. Pero no solo la primavera trae nueva vida, en el invierno con todo y sus tormentas, nacen flores y reflejan la belleza de una noche fría de invierno.
Sus colores son como un certero cálido abrazo que consuela nuestras almas. Trayendo esperanza para que puedas dormir a través de la tormenta, reconociendo que la amorosa mano de Dios está sobre tu vida y sobre la tormenta.
Abrazada por el amor.